buenaventuradelcharco.es

La angustia de no sentir

La gente suele pensar que lo peor que existe es sentir dolor y yo al menos lo creía así, hasta que en consulta me di cuenta de que no, de que hay algo mucho peor: no sentir nada.

¿qué lleva a una persona a no sentir nada? Muchos psicólogos han abordado este tema, y en función de su orientación (existen diferentes “escuelas” de psicología) le ha puesto un nombre, pero a mi la que más me gusta es la explicación que da Leeslie Greenberg a este tema:

Las personas que sienten emociones muy intensas de tipo desagradable como la tristeza, la ansiedad o la rabia y cuyas emociones son ignoradas (nadie ayuda, le conmueve o las escucha) o es atacada y culpabilizada por sentirlas (se le pega por enfadarse o se le critica por llorar, por ejemplo) llevan a lo que este psicólogo canadiense denomina “Autointerrupción”.

Básicamente consiste en que la persona “se desconecta” de sus emociones. Si te paras a pensarlo, ¿para qué sentir dolor si éste no es útil o incluso te va a provocar más daño? La persona así automatiza (no lo hace de forma consciente) interrumpir sus propias emociones para intentar no sentirlas.

Esto, tiene una parte buena que es que logra sobrevivir a esos duros momentos, pero tiene una parte mala: que no puedes elegir “estar conectado” a las emociones agradables y no a las desagradables, sino que al interrumpirte cortas tus emociones y entonces sólo queda el vacío.

Éste es un proceso que se hace de forma automática y normalmente en su momento fue eficaz: si eres un niño que es atacado y nadie le ayuda, pues si no desconectas es difícil sobrevivir. El problema viene cuando esa situación pasa y eres un adulto que no necesitas que otro atienda esas emociones. Ya que puedes hacerlo tú para darte eso que necesitas y a lo que tus emociones te empujan (para que furioso te defiendas, o entristecido por tu dolor te consueles o que tu miedo te ayude a que te alejes de quien te hace daño…) esas emociones no las percibes, así que no “te mueven” a hacer las conductas que necesitas para poder estar bien y a salvo. Es como llevar un abrigo, es algo útil en invierno, pero es algo terriblemente negativo en pleno mes de agosto.

Y éste no es el único problema, el de no saber reaccionar a las situaciones y quedarte indefenso (otros psicólogos llaman a este proceso “indefensión aprendida”), sino que además, que un terrible vacío en el interior.

Aunque puede parece raro, muchas personas no sienten nada y eso es muy angustioso. De hecho, esa sensación de “vacío”, de estar “muertos en vida” es de lo peor que puede vivir una persona. El dolor, aunque sea terrible, te hace sentir vivo, pero el vacío interior simplemente es la desesperanza en estado puro.

Si no sientes, ¿qué motivación tienes para hacer nada? ¿cómo sabes quién eres y lo que te merece la pena en tu vida? ¿qué diferencia, por tanto, entre estar vivo y muerto? ¿por qué seguir esforzándose?

Con frecuencia, las personas que tienen este tipo de bloqueos emocionales, de vivir sin poder sentir nada, encuentran un enorme esfuerzo en lo cotidiano o en lo que supuestamente debería ser especial, pero que a ellos no les produce nada. Esto lleva a que como nada tiene mucho sentido, involucrarse o apostar por los proyectos (estudiar, trabajar, las relaciones sociales…) sea algo extremadamente difícil. Y es esas emocionas internas son la brújula que tenemos las personas para motivarnos, encontrar fuerzas para hacer las cosas o para simplemente tener claro lo que nos llena y nos gusta o no.

Esta sensación es tan angustiosa que muchos pacientes me han contado que hacen cosas de mucho riesgo o impulsivas, en busca de algo lo suficientemente intenso que les haga sentir algo. Practicar sexo sin protecciones y de forma extrema, el consumo de drogas y alcohol, pelearse, auto lesionarse… Muchas veces el dolor físico (por desagradable que sea) es mejor que el vacío, o ayuda a entender un dolor emocional del que se está desconectado.

Además, provoca una profunda sensación de aislamiento. A tu alrededor todo el mundo parece sentir, y eso te da la sensación de que hay en ti que no funciona bien (como si tuvieses alguna tara o que nadie puede entenderte) lo que hace que la soledad siempre esté presente.

La solución aquí es, mediante una psicoterapia, volver a conectar al paciente a sus propias emociones, desbloquearle y así no sólo podrá reaccionar a aquello que pasa en su vida, sino que esa angustiosa sensación de vacío o muerte en vida desaparecerá.

 

Buenaventura del Charco Olea ejerce como Psicólogo en Marbella y Psicólogo en Granada, además de como ponente o profesor invitado en diferentes Universidades, Congresos e Instituciones.

 

Aviso Cookies!

Este sitio utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso.